Con el inicio del ciclo 2026, la comunidad educativa comenzó sus actividades poniendo en valor uno de los espacios más significativos de la institución: la huerta escolar.
En la primera jornada, la docente Ana Montilla, junto a estudiantes del Centro y jóvenes que se encontraban rindiendo mesas de examen, participaron de una cosecha de tomates cherry amarillos. Esta variedad, pequeña y de sabor dulce y suave, con menor acidez que otras, es el resultado de un proceso de cuidado constante, planificación y trabajo colaborativo.
La actividad no solo permitió recolectar frutos, sino también reafirmar el sentido pedagógico de la huerta como espacio de aprendizaje, responsabilidad y compromiso. Cada siembra implica dedicación diaria; cada cosecha refleja el esfuerzo compartido y el respeto por los tiempos de la naturaleza.
La institución renueva así su compromiso con la educación ambiental y el trabajo en equipo, proyectando para 2026 nuevas instancias de participación que permitan a más estudiantes acercarse a la experiencia de cultivar, cuidar y cosechar.
Porque cuando la tierra es trabajada con dedicación, siempre devuelve frutos.