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De las aulas a una competencia global: Robotic Lyons participará del First Tech Challenge

El equipo RoboticLyons, integrado por estudiantes de la Escuela Martín Zapata, participará en el First Tech Challenge (FTC), una de las competencias internacionales de robótica más prestigiosas del mundo. Más que un certamen tecnológico, la experiencia representa una instancia de formación integral basada en la metodología STEM, el trabajo colaborativo y el liderazgo juvenil.

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Los días 27 y 28 de febrero, en el Polideportivo Poliguay de Guaymallén, Mendoza, se llevará a cabo el First Tech Challenge (FTC), uno de los torneos de robótica educativa más relevantes a nivel mundial.

La Escuela Martín Zapata estará representada por RoboticLyons, un equipo conformado por estudiantes de la Escuela Martín zapata que comparten una misma pasión: diseñar, construir y programar soluciones tecnológicas con impacto real.

La competencia es impulsada por la Fundación Tomás Alva Edison, con el apoyo de la Municipalidad de Guaymallén, el Gobierno de Mendoza y la Universidad Nacional de Cuyo. El equipo ganador obtendrá el pase a la final internacional que se desarrollará en Houston, Estados Unidos, instancia en la que confluyen jóvenes talentos de todo el mundo.

Cada temporada del FTC propone un desafío diferente, generalmente vinculado a problemáticas ambientales o sociales. Los equipos deben diseñar robots capaces de superar misiones específicas dentro de una cancha reglamentaria, poniendo en juego conocimientos de ingeniería, programación, electrónica y gestión de proyectos.

La palabra de los protagonistas

La preparación para esta competencia implicó una profunda reorganización interna del Club de Robótica. Para afrontar el desafío con profesionalismo, los estudiantes se estructuraron en subequipos de Mecánica, Programación, Comunicación y Diseño. Esta división permitió optimizar recursos y potenciar habilidades, sin perder la unidad que los define como equipo.

Las integrantes de Programación y Comunicación: Uma Lucero, Giuliana Calcagno, Ashlen Huaihuas, Facundo Hernández y Tiziana Acevedo, destacaron que en estos meses debieron aprender un nuevo lenguaje de programación y desarrollar estrategias de posicionamiento y marketing. “Aprovechamos nuestros conocimientos previos y los adaptamos con la guía de nuestro mentor de la Facultad de Ingeniería. También establecimos contacto con equipos de distintas partes del mundo a través de redes sociales y organizamos encuentros con equipos locales como Kondor y Shadowfox”, explicaron. La experiencia no solo fortaleció competencias técnicas, sino también habilidades comunicacionales y de vinculación institucional.

Por su parte, el equipo de Diseño, integrado por Lautaro Canasa, Alejandro Álvarez, Luna Morales y Tiago Tonnies, asumió la responsabilidad de construir la identidad visual del proyecto. Desde el modelado 3D hasta la creación de logotipos, elección de paleta de colores y producción de material gráfico como pines, stickers y banderas, su tarea combinó creatividad y precisión técnica. “Fue un entrenamiento físico y cibernético. Esta experiencia marca un antes y un después en nuestra historia”, señalaron, resaltando el valor humano del proceso.

El equipo de Mecánica, integrado por Fabrizio Stagnoli, Gustavo Guevara, Joaquín Coll, Álvaro Montero, Giovanni Agüero, Tomás Williams y Martín Rodríguez, enfrentó desafíos estructurales y de ensamblaje que exigieron planificación rigurosa y pensamiento estratégico. “No solo aprendimos cómo funcionan las piezas, sino una nueva manera de pensar. Diseñamos en 3D, planificamos cada paso y transformamos ideas en soluciones reales. Lo más enriquecedor fue compartir el proceso con compañeros que hoy son amigos”, expresaron.

imagen Robotic Lyons

Robotic Lyons

El rol de los mentores Ignacio Barraquero y Josías Vidal

Un aspecto clave en este proceso fue el acompañamiento de Ignacio Barraquero y Josías Vidal, estudiantes avanzados de Mecatrónica de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Cuyo, quienes asumieron el rol de mentores gracias a las gestiones de Julio Aguirre, secretario académico de la UNCUYO.

El rol del mentor en competencias como el FTC trasciende la asistencia técnica. Su función consiste en orientar estratégicamente al equipo, promover la autonomía, acompañar la toma de decisiones, fortalecer la organización interna y transmitir metodologías de trabajo propias del ámbito universitario y profesional. Los mentores no resuelven los problemas por los estudiantes, sino que los guían para que desarrollen pensamiento crítico, tolerancia a la frustración y capacidad de liderazgo.

Ignacio Barraquero explicó: “Desde mi rol como mentor, el proyecto fue una experiencia muy valiosa. Acompañar a los estudiantes implicó trabajar aspectos técnicos de la robótica y también fomentar el trabajo en equipo, la organización y la confianza en sus capacidades. Ver cómo enfrentan desafíos y asumen liderazgo demuestra la importancia de estos espacios como verdaderos entornos de aprendizaje”.

Docentes y autoridades que acompañan este gran desafío

La profesora Bibiana Biagini, jefa del área de Tecnología y coordinadora pedagógica del Club de Robótica, destacó que este proyecto trasciende la construcción de un robot. Se trata de una experiencia educativa integral basada en la metodología STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), donde los estudiantes se convierten en protagonistas de su propio aprendizaje. Bajo este enfoque, los jóvenes diseñan soluciones de ingeniería, desarrollan algoritmos, gestionan recursos, planifican tiempos y evalúan resultados. Este modelo fomenta competencias fundamentales para el siglo XXI: pensamiento lógico, creatividad, liderazgo, trabajo colaborativo y resolución de problemas complejos.
La docente agradeció especialmente a la profesora Graciela Bertancud, presidenta de la Fundación Tomás Alva Edison; a YPF, por su visión estratégica y las gestiones que permitieron que nuestra escuela acceda a esta competencia de nivel mundial; y a las autoridades de la DGE y la UNCUYO por garantizar los recursos necesarios para concretar la participación. “Estamos formando a la próxima generación de líderes en innovación de Mendoza”, afirmó.

Por su parte, la profesora Cristina Iriarte, coordinadora de la orientación en Informática, destacó que en 2025 se logró formalizar institucionalmente el Club de Robótica, consolidándolo como un espacio sistemático de formación, experimentación y trabajo colaborativo. Asimismo, subrayó que el acompañamiento sostenido de la profesora Bibiana Biagini fue clave para que los jóvenes se animaran a asumir el desafío de competir en el First Tech Challenge, entendiendo esta instancia como una oportunidad que trasciende lo competitivo: representa una apuesta estratégica por una educación secundaria que dialogue con los desafíos tecnológicos actuales y que prepare a los jóvenes para continuar estudios superiores y asumir roles protagónicos en el ámbito científico y productivo. En ese sentido, agradeció especialmente al equipo directivo por respaldar la iniciativa desde sus inicios, al vicedirector Alejandro Allende por su cercanía permanente con los estudiantes en cada etapa del proceso, y al secretario académico Julio Aguirre por gestionar las becas destinadas a los mentores, cuyo aporte resultó fundamental en la preparación técnica y organizativa del equipo.

Finalmente, el director Cristian Gamba subrayó que es la primera vez que un equipo de robótica integrado por estudiantes de la Escuela de Comercio Martín Zapata participa en una competencia de carácter internacional y de tan alto prestigio, lo que constituye un verdadero hito en la historia institucional. Destacó que este logro es fruto del compromiso sostenido de docentes, estudiantes, mentores, autoridades y organismos, y por ello agradeció a las autoridades provinciales de la DGE y a autoridades de la Universidad Nacional de Cuyo que hicieron posible la participación en este prestigioso evento, la dedicación de la docente Bibiana Biagini y también el compromiso y las gestiones de Julio Aguirre, a cargo de la Secretaría Académica de la UNCUYO, pilar fundamental para que esta participación pudiera consolidarse. “Este paso que hoy damos como institución, señaló, abre nuevas oportunidades y demuestra que, con trabajo articulado y visión compartida, nuestros estudiantes pueden proyectarse al mundo”.

La robótica como puente al mundo y al futuro

La participación de los estudiantes de la Escuela Martín Zapata en el First Tech Challenge no es únicamente una instancia competitiva: es una experiencia formativa que abre puertas al mundo. Vivir una experiencia de estas características implica desarrollar confianza, autonomía y capacidad de liderazgo, pero también aprender a trabajar con otros, gestionar emociones y asumir responsabilidades compartidas. Más allá de los resultados que se obtengan en la competencia, el verdadero logro radica en el crecimiento personal y colectivo que el equipo de estudiantes transita en el proceso: la escuela pública demuestra así que puede generar espacios de excelencia académica, colaboración genuina y proyección internacional.

Desde la comunidad educativa, el mayor deseo es que cada integrante del equipo viva esta experiencia con entusiasmo, compromiso y alegría; que aproveche cada instancia para aprender, compartir y superarse. El éxito, en definitiva, se mide en las experiencias significativas que marcan un antes y un después en la trayectoria de quienes se animan a innovar.

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